ENSAYO
SOBRE LOS DERECHOS HUMANOS EN CHINA
Por Vicen Sancho Galdón
En
el presente ensayo pretendo plasmar y constatar un bien común, sin distinción
de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color,
religión, lengua o cualquier otra condición: estos son los “Derechos Humanos
Universales”, que los seres humanos que vivimos en el planeta debemos respetar
y hacer notar. Pero al mismo tiempo mi pretensión se inclina hacia un pozo sin
fondo, a un precipicio que seguramente sólo está en manos de unos pocos el
poder salvar, y de muchos el de defender; aunque para esos pocos, sobre todo
dirigentes de algunos países resulte una idea inalcanzable; me refiero a los
Derechos Humanos en China. Aunque, sé que resulta muy difícil defender y
promocionar los derechos humanos partiendo de un caso concreto; pero corre de
nuestra parte, por el medio que sea, impedir la limitación y censura de éstos
en cualquier lugar y ámbito. Como dijo Kofi Annan (séptimo Secretario General
de las Naciones Unidas y premio Nobel de la Paz 2001):
“Los
derechos humanos son sus derechos. Tómenlos. Defiéndanlos. Promuévanlos.
Entiéndanlos e insistan en ellos. Nútranlos y enriquézcanlos... Son lo mejor de
nosotros. Denles vida”.
No
obstante, puede ocurrir que las manifestaciones generales a veces sólo
permanezcan como antecedentes difíciles de aplicar. Por tanto, diría
que es una necesidad además de una manera de accionar nuestros pensamientos y
deseos, tratar el tema que me ocupa de manera específica. Esta acción basada en
la teoría es la única forma de llevar a cabo estos bienes de manera un tanto
seria. Simplemente por la ética que llevamos dentro nos vemos obligados a
progresar en nuestra sociedad, cada vez más plural; y a respetar la dignidad
del prójimo, así como su calidad de ser humano.
En
el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobado por
la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948;
observamos la importante consideración a la libertad, a la justicia y a la paz
en el mundo reconociendo la dignidad intrínseca de los derechos iguales; la
consideración a la conciencia de la humanidad así como su temor y miseria, a la
libertad de palabra y de creencias; la consideración a que los Derechos Humanos
sean protegidos por un régimen de Derecho con el fin de preservar al ser humano
de la tiraría y la opresión, entre otros.
Pues
bien, esta declaración consta de treinta artículos que implican derechos y
deberes con respecto a todos los ciudadanos; entre el que cabe mencionar por su
contenido y por la relación que guarda con el tema central que nos ocupa, el
artículo 19: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de
expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones,
el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin
limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.
Si
además añadimos que los Estados deben favorecer el disfrute de los Derechos
Humanos y no de limitarlos, debo entender que, por el contrario deben facilitar
el aprovechamiento de éstos.
En
un país como China se está viviendo una importante violación de los Derechos
Humanos. Y el ejemplo más claro y reciente es la concesión del Premio Nobel de la Paz al profesor de literatura y
escritor de 55 años Liu Xiaobo; hecho que ha trascendido alrededor del mundo
como si de un huracán se tratara. Debido al régimen político vivido actualmente
en China, cualquier ciudadano que pretenda luchar a favor de la democracia o
simplemente haga públicas sus opiniones acerca de ésta es, automáticamente
encarcelado. Como le pasó a este escritor y a otros ciudadanos chinos, que
después de una lucha tenaz en pro de los derechos humanos de este país asiático
fueron finalmente encarcelados.
Estos ciudadanos reivindican unos ideales a
favor de la democracia, defienden la libertad y desean una apertura hacia el
mundo, una visión más allá de las extensas fronteras de China.
La República Popular China, un país fundado
por el Partido Comunista de China, que ha sido y será el dirigente del pueblo
chino. Vive una dictadura democrática popular concentrada en el Estado,
dirigida por la clase obrera y basada en la alianza obrero-campesina. Esta
dictadura democrática popular es, en definitiva, la dictadura del proletariado;
es decir, la clase obrera es la clase dirigente del Estado, y la clase
campesina es un aliado de la clase obrera; por lo que es también una clase
dirigente del Estado. Estos principios de la política china forman parte de las
principales estipulaciones de la Constitución sobre el sistema político de
China. Igualmente cabe destacar, un sistema socialista en la que todo el poder
pertenece al pueblo; existe un centralismo democrático como principio de
organización de aparato estatal; las fuerzas armadas son del pueblo participando
en la organización de milicia popular; derecho a elegir y derecho a ser
elegidos; el poder de interpretar la Constitución incumbe al Comité Permanente
de la Asamblea Popular Nacional, así como el poder de reformarla; y lo más
importante, el derecho de libertad de pensamiento y palabra, libertad de
creencia religiosa, libertad de personal inviolable, libertad de comunicación,
así como, el derecho a formular críticas y sugerencias. Estos son algunos de
los principios que encierra la Constitución, que junto a las acciones como el
ejemplo de Xiaobo nos ayudan a entender un poco mejor el sistema de
funcionamiento político en China.
Este extenso país en estos momentos dista
mucho de ser un ejemplo para todas las naciones. Debería de estar orgullosa de
que un propio ciudadano sea capaz de contribuir a algo que anhelan todos los
países del mundo, LA PAZ. Y así como hace treinta años abrió sus puertas a una
economía, igualmente debería abrirse al libre mercado de las ideas, y hacia una
libre expresión.
Unos días antes de la publicación de la “Carta
08”, Liu fue detenido y condenado a 11 años de prisión. Liu, uno de los autores
de este manifiesto rubricado por otros 303 intelectuales y artistas de su país
en 2008 pedían al Gobierno de la segunda potencia económica que aplicara
derechos recogidos en la Constitución china, como la libertad de prensa y de
expresión, el multipartidismo o la protección del medio ambiente, en
conclusión, documentaba una reclamación hacia una reforma democrática afirmando
que “las autoridades actúan a su antojo”. Este documento con 20.000 firmas
acumuladas estaba inspirado en la “Carta 77”, que la oposición de la antigua
Checoslovaquia redactó en 1977 y contribuyó a la caída del régimen comunista en
1989.
Es de suponer que en tiempos de globalización,
con la correspondiente mundialización, que supone un proceso en que los ciudadanos del mundo
comparten una determinada experiencia, un determinado valor o un determinado
bien; a diferencia de otros países, China debería contribuir hacia una mayor
tolerancia, hacia una perspectiva más amplia en valores y derechos humanos, así
como, a una mayor fraternidad entre naciones. Pero por el contrario, en
situaciones como esta se hace patente la presión y la represión, el
proteccionismo del país y la contribución a fomentar el activismo como si se
tratara de un país anacrónico, pese al “gran progreso” que algunos afirman.
Me ha llamado mucho la atención el contenido
de una noticia escrita por Ignacio Arechaga acerca del trato que reciben las
mujeres, en este caso las niñas, en este país.
No olvidemos que las prácticas abortistas que
se practican en China constituyen una de las mayores violaciones de los Derechos
Humanos en el país, junto con el infanticidio selectivo de niñas. En esta
noticia observo una autentica descripción del rechazo que sufren las niñas en
China frente al orgullo de tener un hijo varón.
Sé que es cuestión de culturas, sé que en el
fondo se barajan intereses económicos, sé que el varón lo consideran un pilar y
a la mujer una carga; pero lo que se considera un reflejo de la pobreza, del
subdesarrollo y del analfabetismo, resulta que está atribuido a la prosperidad
y a la comodidad; ya que el dote de una hija implica un obstáculo en el ascenso
social. No obstante, y aun siendo consciente de sus argumentaciones que
justifican estos actos inmorales e inhumanos por excelencia, no dejo sino de
hacerme una pregunta que sin duda estoy segura es la inquietud de muchas
personas, que por el contrario si damos a la vida el valor que se merece:
¿existe en la mente humana alguna razón que fundamente y justifique el aborto
provocado y el infanticidio?,¡Es imposible!, vivimos en siglo XXI, no puede
existir razón alguna, y entonces ¿por qué ocurren estas cosas en Asia?. En fin,
me gustaría saberlo.
Hace unos días comenté este tema con una
persona, y con respecto a la economía de China me habló de un artículo acerca
de cómo la desigualdad del ingreso y la confusión económica en países europeos
ha generado ciertas resistencias frente a la globalización.
Este hecho se traduce en proteccionismo
teniendo en cuenta el tipo de moneda. Y es por esto, que Estados Unidos ejerce
una gran presión en países como China para que revalúen su moneda, lo que
provoca un populismo generalizado, es decir, un rechazo hacia las grandes
economías. Esta misma persona, por su trabajo, posee gran experiencia en el
campo de la exportación y en economía, por lo que me apuntó que, China que
hasta estos años exportaba aproximadamente un 70% e importaba un 30%, observa
que poco a poco va a necesitar un cambio radical para dar fuerza a su población
que exige modernizarse. China cuenta con aproximadamente 1200/1300 millones de
personas, de las cuales se piensa que unas 800 mil podrán seguir comprando cada
vez más, ya que tienen cada vez más población ganando dinero. Y puede que ese
70/30 se convierta en un 30/70, lo que indica una fuerte demanda y una
exportación cada vez menor. Estas expectativas de economistas y exportadores
ayudarán a España en algún sector como en la agricultura. En el caso
“satsumas”, en empresas como “gajos AGRICONSA” le ha faltado este año producto,
porque China ha vendido en su mercado interior la mayoría de su producto
350.000 millones de Kg. (Lo mismo está ocurriendo con Brasil y la carne
exportada). Son datos muy interesantes.
China ha comenzado a reducir sus exportaciones
abriéndose a mayores compras, confiando en su mercado interno y con el apoyo
del Estado chino a sus empresas. En este sentido, muchas de las empresas
europeas radicadas en China con sus sedes se quejan y pretenden mayores cuotas
de autonomía.
Lo que intento decir con esta aportación de
datos económicos es que, este gran cambio económico debería servir de
precedente a otros cambios tan necesarios o incluso más que el anterior.
Es curioso mencionar, que en previsión de la concesión del Premio
Nobel de la Paz a Liu, el Gobierno chino publicó hace unos días un informe
titulado “Progresos en los derechos humanos en China en 2009”, en el que
asegura que el país ha avanzado en este campo, con la mejora del nivel de vida
de sus ciudadanos. ¿Será cierto?, sabemos que Liu Xiaobo está en prisión, que
su mujer tenía prohibido viajar al acto y que en Oslo había una silla vacía.
Todo esto es lo que se esconde detrás del
Premio Nobel de la Paz, que seguramente es mucho más de lo que su nombre
indica. El comité noruego considera que “existe una estrecha relación entre los
derechos humanos y la paz. Estos derechos son prerrequisitos para la
fraternidad entre naciones de la cual escribió Alfred Nobel en su testamento”.
Pero,… la silla estaba vacía.
Para finalizar, solamente me aferro a aquello
que nos hace libres o por lo menos intenta que el ser humano pueda sentir la
sublimación de la individualidad. Me refiero a la capacidad y al poder de
expresión.
Esta situación vivida de China aparentemente
de ciencia-ficción no concierne a un país que es la segunda potencia mundial.
Un país que no garantiza los derechos humanos, ni la libertad de expresión,
¿cómo puede mejorar sus conductas y procedimientos si es incapaz de escuchar?.
Ningún gobierno debería arrasar de esta manera en el siglo XXI, porque
cualquier avance económico o bienestar social parece absurdo si todas las
palabras no pueden ser dichas. Si en los países occidentales, que se supone
unas libertades y derechos humanos abundan los ejemplos que lo podían
desmentir, no puedo imaginar vivir en la esencia de este país. Pienso que China
está equivocada, que las voces como la de Liu Xiaobo que piden reformas
democráticas, durante años se han esfumado, pero con lo sucedido en el Premio
Nobel de la Paz han resurgido nuevas voces por todo el mundo. Bueno, más vale
que sea por esto que por otros motivos más lamentables, pero que sea. Esperemos que China reaccione.
Esta es
una cita de Ayn Rand; una maravillosa escritora rusa de obras como “la rebelión de Atlas” (segundo libro más leído en EEUU después de la Biblia) y
“el manantial” entre otros. Esta
escritora en su juventud emigró a EEUU buscando la libertad individual.
“El hombre (cada hombre) es un fin en sí
mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por su propio
esfuerzo, sin sacrificarse a otros ni sacrificar a otros para sí. La búsqueda
de su propio interés racional y de su propia felicidad es el más alto propósito
moral de su vida”.(*)
(*) ANY RAND. Libro: “La
rebelión de Atlas”. Pag. 19
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